domingo, 16 de marzo de 2008

Flor del desierto


En aquella comarca todos los hombres jóvenes de su edad se encontraban en general unidos al amor de una doncella o bien tratando de conseguir alguno por los medios que fuese menester, sin importar en muchos casos la hipocresía, veleidad o en general, ausencia de buena fe. Él, en verdad, no es que fuese un hombre con un extraño título de nobiliario, un reconocido guerrero al servicio de su majestad o alguien especial o con alguna investidura relevante en su comunidad, pero a diferencia del resto, no tenía una relación amorosa ni tampoco le seguía los pasos a alguna damisela en particular, sólo pensaba en que cuando menos se pensase llegaría su momento, para el cual se debía esperar pacientemente.
No sé realmente, nadie conocido tiene la certeza pura ni a mucha gente tampoco le es provechoso saber cuanto tiempo, desde que se plantease aquel dilema, pasó hasta que encontró a la persona que logró sacarlo de su espera y volver cautivo su corazón; afortunado hombre él, quien halló su flor en el desierto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

mi amor siempre veo su blog acuerdese q no le postee no significa q no lo vea perfido

ta muy lendo grax mi niñu